Una vez entré a una tienda de ropa con la mayor intención de comprar porque realmente lo necesitaba, pues resulta que para empezar nunca ninguna de las vendedoras respondió a mi saludo (donde ni siquiera tenía que ser yo la que entrara saludando), pues seguí viendo por toda la tienda y buscando sola lo que necesitaba, porque tampoco se acercaron para ver si tal vez me podían ayudar en algo, me sentí como un completo fantasma en ese momento, tuve que dar media vuelta y salir porque creo que ni siquiera tenían la intención de cobrarme.
Yo no podía creer tal situación, ya que trabajo los fines de semana en una
tienda y SIEMPRE trato de hacer que el cliente quede satisfecho pero lo mas
importante que el cliente se lleve una buena impresión de la tienda donde fue
tan bien atendido. Estoy consciente de que hay clientes muy difíciles a los
cuales hay que tenerles bastante paciencia porque al fin y al cabo son los clientes la
razón del que la tienda se mantenga.
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